lunes, 5 de enero de 2009

Nine inches down: art of selfdestruction I.

La carretera se va haciendo cada vez más fluida, así como su pensamiento gira y regresa sin cansancio; las manos al volante van cediendo al disfrute de la velocidad que debe ser disminuida en cada curva, sin embargo la aguja no baja de 110km por hora y la distancia parece más corta que nunca.

Son las 11:00 y va casi media hr retrasada, lo cual no es sopresa, pues el tiempo no es algo que anteponga -como tampoco los otros compromisos con la invisibilidad- o con las rutas definidas de los acuerdos convencionales. No tener miedo sino sólo una leve prudencia atenuada por la rútina y los goces breves son condiciones que producen en ella un cosquilleo cuando esta a punto de romperlo todo.
No usar nada debajo, sino sólo esos listones que ha cosido a su piel, esas cintas rojas que se enroscan en sus piernas recordandole que Alicia surgió precisamente ahí hace 10 años... ha pasado el tiempo insondable y en el comienzo de un año que promete desgracias y resplandores; ella lleva la música hasta el tono incandescente, siente la vibración en los oídos, el calor casi perceptible de la voz que desgarra una letra que trasciende su mente con afiladas palabras y ritmos que podrían ser tan sólo producciones segmentarias, huecas y policromes, un derretimiento de sonidos industriales que van subiendo su escala hasta llegar al grito pleno del vocalista, es así que ella corea la canción y sin sentirlo su pie va dando cada vez más fuerza al acelerador, cuando nota la dificultad para tomar la nueva curva se da cuenta de la nueva marca: 160km... los señalamientos dicen un límite de 90, frena un poco y aprieta los dedos sobre el volante, no debe arriesgarse, ya hay dos cosas que seguramente se postulan en contra de cualquier percance legal: la licencia que nunca fue a conseguir después de la multa por darse una vuelta en zona prohibida y sus placas del D.F., más sus lentes oscuros y su vestido rojo sangre, más su prisa y desdén para cualquier autoridad con cara de cerdo sudoroso y hambriento.

Recordó aquel día en que un estúpido poli con cara de sacerdote pedofilo le pidió sus "documentos", se comenzó a reir sola y notó que por fin la tensión en su espalda iba disipandose, ya había llamado a la mujer de Ruán para decirle que iba tarde, que el tráfico en el camino era descomunal y es que eso de viajar el tercer día de un año nuevo no era detalle sencillo, tendría que esperarla unos 25 o 30 minutos, pero conociendo a Ruán eso sería quizá hasta oportuno, pues a él tampoco le gustaba eso de llegar a la hora exacta. La mujer con voz cálida y llena de encanto le dijo que no había problema, que ella podría avisarle para que entonces él no tuviese que esperar, que manejara tranquila. No tenía el gusto de conocer a esa mujer dueña del hombre más interesante y terrenal, ese hombre que a ella le había transmitido el gusto por las terribles conquistas intelectuales. Entonces se imaginó que le hubiera dicho Ruán a un policia cuando estaba a punto de quitarle no sólo la licencia sino también el vehículo por no traer el registro ni nada que confirmara su pertenencia. Sonrío otra vez e imaginó el rostro rubicundo del doctor en filosofía, sus ojos perspicaces delimitando la inteligencia del sujeto con uniforme café y casco beish, el rodeo que daría para por fin dejar salir su ronca voz y explicarle que eso era precisamente lo que debía hacer pero que quizá comprendería lo especial de una circunstancia urgente.

Ella había sido francamente despota con el policia, le había incluso contestado de mala gana preguntandole si le iba a quitar el coche o no, para entonces llamar a su abogado que era nada menos que... mencionó el nombre conocido, el que acababa de salir en los periódicos. Luego con fastidió le comentó que además el coche estaba a nombre de su primo, que podrían llamarle del cel para que él le explicase por qué demonios aún no le mandaba el registro y los papeles para ocasiones como esas.

¿No sabe usted leer los letreros? ahí dice que no debe dar vuelta en U y creame SRITA. que es muy peligroso, si no la detengo seguro causa un accidente, así pasa cada semana, alguno no hace caso se avienta y mire que luego andan todos apurados, ya ve que le hago un favor, esto es más grave de lo que se imagina.

La mirada debajo de sus lentes era un fuego desatado, algo así como un deseo de volver cenizas al poli tan sólo con sus ojos, pero en verdad tenía cara de moralista mal pagado y ella si por algo había cometido la infracción era porque iba con demasiada prisa, la urgencia la podía sentir justo en medio de todo el azar que había provocado el presentimiento de ese acontecimiento tan curioso y a la vez inoportuno. Obsevó al policia queriendo encontrar un signo para medir su paciencia, su grado de corruptibilidad y su nivel de ego ó valor, la cara era simplemente la de un hombre que hacia su trabajo lo mejor posible y que seguro quería su mordida como cualquier perro de la ley.
-Sr. "Vazquez" usted tiene razón en todo lo que me dice, yo no vi el letrero y la realidad es que llevo demasiada prisa, por eso mismo salí en el coche sin pensar lo del registro, pero usted sabe que en ocasiones la urgencia por ciertas situaciones es demasiada y uno hace cosas sin pensarlo.
El policia Vazquez miró otra vez la licencia y luego la falda de ella que se había levantado un poco más, extrañamente los movimientos no calculados habían dejado ver el liguero color morado y las medias con ese encaje ceñido a sus muslos, el poli se detuvo lo suficiente como para mostrar esa languidez característica de un hombre en cuanto siente alguna clase de deseo, lo mismo puede pasar frente a un buen corte de carne, frente a la foto de un auto deportivo, frente a una navaja suiza o quizá dependiendo del hombre en cuestión se podría dar el mismo rostro cuando se encontraban un billete de 50 pesos.

-Sr. llevese mi licencia pero por favor dejeme ir ya, usted ve que no tengo tipo de ladrona de autos ni mucho menos y le digo que si cometí una infracción tan estúpida es por la prisa, sabe usted cuanto tiempo... cuanto hace que... bueno sr. simplemente voy a recoger a un amigo a la central, tiene esperandome una hora y temo que se vaya, ya ve sr. que hay amigos en la vida que uno debe volver a ver porque han quedado cosas inconclusas, ha sentido ese apremio por ver a alguién? por llevarlo a un lugar donde pueda decirle...

La cara del policia fue ampliandose hasta destacarse por la sonrisa, por la gota de sudor que surgía entre su mejilla y su labio, parecía tan divertido de pronto que cuando extendió la infracción y le dió el discurso que la dejaría en paz para continuar hasta la central de autobuses ella realmente se sintió agradecida. El resto de la historia había hecho que el Sr. Vazquez se pusiera rojo y riera sin poder evitarlo para después decirle casi con sorna que "comprendía la urgencia" pero que debía aún así darle su lección porque esas cosas no podían pasarse por alto, ninguna necesidad era tan importante como el buen manejo y el respeto a las señales de tránsito...
Ella siguió manejando hasta llegar al destino marcado por un tiempo que pareciera retornar cada vez más lento, su amigo estaba ahí de pie esperando con cara de distracción eterna y look de gitano que acaba de escapar de su propia carabana. Cuando él le dijo que estaba más hermosa de lo que recordaba y que en verdad había deseado mucho ese encuentro para explicarle por qué la última vez la había dejado esperando, ella le dijo pidiendole silencio...¿a dónde quieres ir?
-¿Te ofenderías si dijera que a un motel?
-Justo pensaba lo mismo, me habría lamentado de tener que ser yo la que temiera ofenderte.
-Ahhh ¡bella!
-¿Tienes condones?
-No...
-Me pides ir a un motel pero no traes condones...
-No creí que quisieras lo mismo.

Ella hizó una mueca de hastío y dió vuelta en la glorieta para regresar a la farmacia que acaban de pasar, se estacionó rápido y sin pegarse demasiado a la banqueta, él se bajó del auto buscando la cartera y luego voltió para preguntarle cuáles eran los que prefería.

-No sé eso es cosa tuya, los que te parezcan bien...
De camino al motel el tren se atravesó, ella tenía si apenas dos hrs más pues había dicho que estaría en una junta. Él comenzó a besarla y el deseo subió por la piel como una serpiente lista a desbordar su mano sobre cada parte de esos cuerpos que ya comenzaban a necesitar el baile, la cercanía y el reconocimiento que desde hacía tanto tiempo esperaban. Habían pasado exactamente 5 años desde aquel 16 de septiembre, cuando toda la noche fue hacer el amor y luego la conversación sobre que ella debía tomar un avión hacia España justo el 19. Él había entregado algo más que la piel esa noche y casi la hizo dudar, pero el plan ya había sido confirmado y establecido, no podría dejar de partir sólo por la llamarada de la pasión, por esa sensación de haber encontrado un amigo y amante que realmente comprendía lo más imposible de ella.
El tren por fin terminó su paso por aquella calle de la ciudad y el coche reanudó el camino, ella comenzó a contarle la aventura con el policia y él comenzó a tener un ataque de risa cuando sus palabras dijeron con tono de molestia:
-¡Carajo hace 1 año que no tengo sexo y él me detiene!
-No se diga más, ¿aún falta?

La siguiente escena que apareció en su cabeza fue la de su enojo incontrolable cuando él no logró nada, cuando después de toda su maestría para intentar levantar el fuego de su querido y entrañable amigo no funcionó ni un poco siquiera.
-No se que me pasa...esto no es... normal...
-Mala ocasión para que lo anormal suceda.
-Espera un poco, quizá es cuestión de...
-¡Ya sabes que no tengo tiempo!
Comenzó a vestirse y a sentir ese coraje de no poder decir exactamente lo que pensaba.
-Me tienes un poco intimidado, es como si no quisiera "mancillar"...
-No me vengas con esas estupideces ¡solo eso falta! que en lugar de aceptar que simplemente no puedes digas que es para mantenerme ¿"pura"? lo que necesito es una buena... tu sabes, necesitaba simplemente hacerlo contigo porque me siento segura, porque no es sexo ni amor, es... pero bueno ya que estas inhibido creo que mejor nos vamos.
Él se quedo petrificado con cara de asombro y le dijo que deseaba verla al día siguiente, que consiguiera el tiempo, que era cosa de verse sin presiones y entonces él podría responder y lograr darle todo eso que ella deseaba.
-No sé si pueda, ya veremos, vistete, se me hace tarde.
Salieron de ahí en silencio y no volvieron a verse, ella simplemente estaba harta de esa clase de indisposición, algo así como si de pronto recordase las varias ocasiones en que sus amigos o amantes se inhibian precisamente cuando ella deseaba la hicieran sentir sólo eso, solo el cuerpo en medio de un placer que no tenía que ver ni con el romance ni con el amor sino con el arrebato indistinto del deseo que busca colmarse a sí mismo.

Por fin aparecieron las casetas de cobro... ella preparó su cuota y viendo el reloj notó que llegaría justo 30 minutos tarde, así que no estaba tan mal, seguro Ruán estaría tomandose su café negro y fumando sus benson con cara de concentración absoluta y ceño fruncido... de pronto esa llegada pareció como ninguna otra, como si ese mediodía fuese lento y humedo, los callejones más largos y su búsqueda mucho más antigua de lo que le habría gustado reconocer. Cuando llegó al restaurant no le encontró, había demasiada gente y algunos miraban su vestido, sus mallas y esas botas a media pierna que tan usadas parecían.

2 comentarios:

Elena Arriola dijo...

y entonces...viste o no viste a Ruan??
Jajaja, es la parte que más me interesa. Luego me cuentas

Nin Reznor Miller. dijo...

Ja Ja Ja! ah que curiosita la tuya! A estas alturas ya sabes que si lo vi, que venía con su cara de concentrancia absoluta y boxeador introspectivo, con sus ropas negras atravesando el jardín y bueno qué más decir?
La conversación fue mejor que cualquier otro tipo de diálogo posible, con risas y comentarios inesperados sobre su admiración por Schopenhauer, en verdad me imaginé a "Ruán" viviendo en la opulencia mientras al pueblo inframundano les dice "llegen a la nada, vuelvanse deseosos de la nada"... mientras con su voz cavernosa decía "Schopenhauer decía que fue a pasar una temporada en un paisaje solitario de Alemania... algo supongamos similar a Sils-Maria,pero que la casa era miserable, esa casita al lado del lago con 16 habitaciones, 10 baños, cocina, sala, estudio, biblioteca y servidumbre donde había logrado por fin escribir "el mundo como voluntad y representación"... Ruán sabe como trasladarnos a la anécdota! ahora recuerdo porque es y seguira siendo el doctor admirable, el doctor de la racionalitat contempóranea... me dió un enorme placer ver su admiración inconfesable por Scho, aunque claro invariablemente la cosa se fue sobre Spinoza! ya sabes, uno no ha de negar a sus mentores y menos aún sus bajas o encumbradas pasiones por ellos.

Su mujer es un amor, ahora entiendo dónde esta el corazón de Ruán, el negro y rudo látido que debe ser de lo más cariñoso bajo ciertas circunstacias. Todo es un engaño, me refiero a la teoría de la vida y todo aquel cientificismo.

Ruán se ve realmente interesado cuando por fin uno se remonta a los "caminos del habla"...

Así que habla MUJER!!! deja ya a tu amante (aja la que quería estar sola) y por favor ponte a escribir y a ser más nihilista que el nihilismo mismo.

Besos... se me ponchó la llanta allá y fue a salvarme el acuario de cabellos largos y ondinos jejeje, dejé plantada a nuestra amiga en común, la cual ya esta también con su "amante alemán"... el Sr. V mandó una palmera desde Hawai... así que sospecho soy la única abandonada y abandonable.

Ciao. La palabra a verificar irónicamente para no perder el gusto cósmico por las inaúditas coincidencias es: SPERSOM.

Yes, life is sranger than fiction.