lunes, 6 de octubre de 2008

My death: "nine sacrifices"... your life.



My death waits like a witch at night

as surely as our love is bright

let's not think about the passing time...


But whatever lies behind

the door... there is nothing much to do...

angel or devil, I don't care forin front of that door...there is you.

Yes...Bowie is playing for me this song, this night, this sorrow of three years ago, this mountain of pain that i still feel on my belly... there is a little finger pointing out: there wasn't a rock and roll suicide, it was just my death, the glorious ironic angel and devil of death wanting to get me twice.
Hace tres años veía la escalera de mármol en forma de breve espiral.
Observaba desde arriba, con mis garras aferradas al metal del barandal, entre sollozos incontenibles miraba mi cuerpo abajo, en los escalones, quizá con suerte golpeando contra las puertas de cristal viscelado con rosas... por suerte podría quizá caer muy mal y desnucarme.

-Que palabra más extraña es esa-.

Era una madrugada como esta, "daban el grito", la ironía era el colmo de la desesperación, un cliche dentro de una humanidad que ya sólo es en sí misma un terrible lugar común. El telefono estaba descolgado, casi inerte después de los golpes que le había dado contra la pared. El silencio era ese grito de estúpida alegría en las calles, "viva...", los perros acompañaban la ruptura fenómenal de mi grito inaudible con sus ladridos en fuga y queja, los petardos que volaban a pesar de no ser permitidos eran estruendos insignificantes a comparación del aullido que sentía yo entre mis ojos, nunca antes comprendí lo que era escuchar con la mirada y observar con la piel amordazada el desfiladero del horror.

Nada tiene que ver el grito con lo que viene después. Nada sucede con lo que causa terror de un modo imaginario, los lobos que pueden despedazar la carne no son las bestias jadeantes de la televisión, ni siquiera una tragedia natural puede ser tan magnífica como aquella que nos corta en pedacitos, aquella que nos vacía la sangre y hace sentir que el corazón esta realmente expulsado a un territorio fuera del cuerpo. Vemos entonces un latir enrojecido, ciego y sordo ante cualquier realidad externa, dentro de eso que somos y llamamos cuerpo solo hay llamaradas de fuego que van consumiendo cualquier idea o pensamiento coherente.

Mi muerte eras tu y esperabas del otro lado del auricular que había dejado tirado sobre el piso, mi muerte eras tu cuando repetías las palabras que trazaban el tipo de caja funeraria donde iba a yacer. Que la muerte sea un inócuo "no puedo"... ¿es eso? No poder vivir... no querer respirar...no poder ver más que el escenario mejor posible y que ese sea entregarse de lleno al arrebato que una herida inesperada podruce: el miedo más insoportable hecho carne dentro de nosotros y la imposibilidad nunca prevista de que la otredad nos arroje a la muerte que tanto anhelabamos.

Estaba yo ahí tendida entre la sangre y la suerte de haber no sólo caído sino quizá roto mi cuerpo entre los cristales, era esa la equivocación sublime de mi muerte elegida por haber creído en la redención. Miraba desde las alturas y escuchaba el tono de "ocupado" en la maquina que nos había comunicado en medio de esa fiesta que llega con septiembre... el noveno mes anunciaba el veredicto: la vida y la muerte esperan detrás de esa puerta de dobles espejos, tu estas con la muerte detrás de la linea que suena como eco vacío, yo pretendo alcanzar la puerta y los reflejos de una vida más incontrolable y poderosa, algo que no estaba en mis manos destrozar.

Quería la muerte... en vez apareció una vida. Un soplo inaudito, un respiro en medio del líquido cortante que caía de mis manos y del tono de esa muerte que me ofrecías detrás del amor, angel o demonio sólo existías en un sueño permeado de locura, no era yo la que estaba detrás de tus pasos sino la incoherencia de dudar sobre si era mejor ser de esta manera irónica y lejana, esta concepción amorfa que nunca ha causado furor en ninguna parte. Pensé que había renunciado a mi muerte por otros, ahora sé que esa no era mi muerte sino a penas el comienzo de una vida propia, esa que va más allá de los confines de la otredad. Ser y existir más allá del amor u "ocupación" de los otros, ser un mar ahogado entre sangre furiosa y romperse aún más contra las rocas que nos han delineado.

Mi existencia en el mundo es una parodia de la intensificación de la vida. Mi muerte será igual de improbable que mi nacimiento. Tu nunca escucharás otra vez de mi, esa que entonces se veía morir desde lo alto de la escalera fue degollada en mil fragmentos, nada tenías que ver tu, sólo eras el ancla necesaria para comenzar el caos. Mi muerte será la confirmación de cualquier aporía, tarde o temprano estará otro tu deseando cambiar un guión que yo he escrito. Ese yo que dice con todas sus letras: mi muerte será el comienzo de aquella vida que olvidé, sé que no importa el ahora sino el ayer y su mañana.

Aquí y ahora sólo es ayer y mañana. La imposibilidad del ser fuera del mundo de su realidad temporal. Es posible pensarlo pero hay morir y nacer en la imagen de esa simultaneidad. Las historias en verdad son ciclicas, tanto como los agujeros negros que colapsan nuestra materia llena de fatiga. Mi muerte era un lento suicidio... todos queremos morir alguna vez... todos damos el último espolón cuando descrubimos que ante el temor deseamos en el segundo anterior a la caída final, pisar un escalón penúltimo en el descenso... tu muerte eres tu mismo, liberado por fin del yo (otro).

My death waits there among the leaves in magicians mysterious sleeves rabbits and dogs and the passing time... my death waits there among the flowers where the blackest shadow, blackest shadow cowers...

Lets pick lilacs for the passing time...

My death waits there, in a double bedsails of oblivion at my head so pull up the sheets against the passing time but whatever lies behind the door there is nothing much to do angel or devil....
i dont carefor in front of that door there is........................
(members of the audience shout, "Me") thank you.

1 comentario:

Elena Arriola dijo...

"los agujeros negros que colapsan nuestra materia llena de fatiga"
Wow...materia llena de fatiga, qué hermosa frase.

Una gran "bowieseñal" para tí (lo acabo de inventar)